Caracas sin mi
A veces en plena noche me asalta el recuerdo de Caracas.
Me pongo a pensar como si nada que será de la vida de la guacamaya que vivía en frente de mi ventana, si notará que de pronto desaparecieron los cabellos alborotados a eso de las 7 de la mañana.
Qué será del rocío de las 6pm, cuando empieza una brisa fresquita y al caos lo envuelve una bruma rosada y roja.
Dónde estarán esos besos que di por primera vez, ¿seguirán pululando en la esquina de aquel parque? Y las risas bajo el sol de las 3pm, ¿dormitarán entre los matorrales del Ávila?
¿Se habrá enterado Caracas de que me fui? A lo mejor de pronto, un domingo lluvioso nota que faltan esos ojitos enamorados que tanto le recitaban versos a las aceras de La Calendaria.
A lo mejor Bellas Artes nota la ausencia de un colorido vestido y una boca roja bailando entre la avenida.
Quién sabe si el señor de la panadería de Los Palos Grandes nota que ya no voy a comer pan dulce los sábados, o la señora del raspaito de la esquina se pregunta por qué no la molesto en un día particularmente caluroso.
A veces me pregunto si realmente me fui. Si no me quede de alguna forma allá, y esta que vive lejos es otra que no conozco mucho, pero con la que de vez en cuando me siento a hablar.
¿Qué será Caracas sin mí, o que será de mí sin Caracas? Se pregunta una noche el corazón cuando en un latido le asalta el miedo de los recuerdos que se esfuman, y para remediarlo aprieta los puños y se aprende de memoria la manera en la que el poste de luz se reflejaba en la habitación del segundo piso de la calle que me vio crecer.
"¿Será posible que me haya ido?" Pienso al abrir los ojos
¿Será posible que por ahí este Caracas y yo no esté en ella? A lo mejor el verde del Ávila sabe que tiene una enamorada menos, y de vez en cuando se pone triste por aquella carajita soñadora que no podía dejar de escribirle.
A lo mejor no me fui nunca, y por eso Caracas no se ha dado cuenta, porque sigue entre sus brazos un alma que no quiso venirse en el avión.
Los que nos fuimos no nos vamos nunca, Caracas. Eso es lo que no te cuentan; que mil bondades extranjeras y la exaltación de lo desconocido tocan sólo las partes del alma que no están completamente reservadas para ti.
Y yo que soy tan terca no quiero excusar a mi verbo por buscarte tanto, ni a estos dedos testarudos por volver siempre a tus brazos aunque les ordene escribir sobre otra cosa, porque aunque a veces quisiera detenerme yo siempre vuelvo.
Y es que Caracas sin nosotros...
¿Será realmente Caracas?
Me pongo a pensar como si nada que será de la vida de la guacamaya que vivía en frente de mi ventana, si notará que de pronto desaparecieron los cabellos alborotados a eso de las 7 de la mañana.
Qué será del rocío de las 6pm, cuando empieza una brisa fresquita y al caos lo envuelve una bruma rosada y roja.
Dónde estarán esos besos que di por primera vez, ¿seguirán pululando en la esquina de aquel parque? Y las risas bajo el sol de las 3pm, ¿dormitarán entre los matorrales del Ávila?
¿Se habrá enterado Caracas de que me fui? A lo mejor de pronto, un domingo lluvioso nota que faltan esos ojitos enamorados que tanto le recitaban versos a las aceras de La Calendaria.
A lo mejor Bellas Artes nota la ausencia de un colorido vestido y una boca roja bailando entre la avenida.
Quién sabe si el señor de la panadería de Los Palos Grandes nota que ya no voy a comer pan dulce los sábados, o la señora del raspaito de la esquina se pregunta por qué no la molesto en un día particularmente caluroso.
A veces me pregunto si realmente me fui. Si no me quede de alguna forma allá, y esta que vive lejos es otra que no conozco mucho, pero con la que de vez en cuando me siento a hablar.
¿Qué será Caracas sin mí, o que será de mí sin Caracas? Se pregunta una noche el corazón cuando en un latido le asalta el miedo de los recuerdos que se esfuman, y para remediarlo aprieta los puños y se aprende de memoria la manera en la que el poste de luz se reflejaba en la habitación del segundo piso de la calle que me vio crecer.
"¿Será posible que me haya ido?" Pienso al abrir los ojos
¿Será posible que por ahí este Caracas y yo no esté en ella? A lo mejor el verde del Ávila sabe que tiene una enamorada menos, y de vez en cuando se pone triste por aquella carajita soñadora que no podía dejar de escribirle.
A lo mejor no me fui nunca, y por eso Caracas no se ha dado cuenta, porque sigue entre sus brazos un alma que no quiso venirse en el avión.
Los que nos fuimos no nos vamos nunca, Caracas. Eso es lo que no te cuentan; que mil bondades extranjeras y la exaltación de lo desconocido tocan sólo las partes del alma que no están completamente reservadas para ti.
Y yo que soy tan terca no quiero excusar a mi verbo por buscarte tanto, ni a estos dedos testarudos por volver siempre a tus brazos aunque les ordene escribir sobre otra cosa, porque aunque a veces quisiera detenerme yo siempre vuelvo.
Y es que Caracas sin nosotros...
¿Será realmente Caracas?


¡Oh! mi niña. Me hiciste enamorar de Caracas y dejar de lado el amor que le profeso a mi llano, pero Caracas es tuya y no puedo ser desleal contigo, ni con ella por las tantas veces que me has recibido en tu casa. Quiero que sepas que la luz de la lámpara del poste aún se cuela, quizás preguntándose dónde estás, y el aire fresquito del Ávila pasea por cada uno de los rincón de tu hogar. Tu Caracas sigue intacta y abrazándome cada vez que llego, como si tú estuvieses allí.
ResponderBorrarBuenos días.
ResponderBorrarHemos detectado desde nuestro departamento de fotografía en stock, que están ustedes utilizando una foto de mi propiedad, identificada con el código #: 163800560 que tenemos a la venta con total exclusividad en la agencia Getty images.
Puesto que desde la Agencia nos comunican que no ha sido adquirida la licencia de uso por los cauces reglamentarios, les ruego procedan al pago de la misma, o tanto desde la Agencia como desde nuestra empresa nos veremos obligados a efectuar la correspondiente reclamación de forma legal por violación de los derechos de ©Copyright, contemplados y regulados en la Ley de Propiedad Intelectual. En cuanto terminemos la revisión de sus publicaciones y sepamos hasta donde llega el uso ilegal de nuestro trabajo,decidiremos las acciones que tomaremos para solucionar este asunto por la utilización de nuestro trabajo, sin permiso de ningún tipo, ni licencia, violando de forma flagrante nuestros derechos, con uso ilegal de una (por lo menos) de una de nuestras fotografías. Tenemos en nuestro archivos la captura de pantalla de la publicación.
Les adjunto el enlace directo a mi fotografía para adquirirla en la agencia por los cauces legales:
https://www.gettyimages.com/detail/photo/vista-del-centro-de-caracas-royalty-free-image/163800560
En caso que hayan comprado la imagen les rogamos que nos envíen por esta vía la factura de comprar para gestionar la reclamación a la agencia.
Quedo a la espera de su respuesta a mi correo electrónico elizabethfdez.photography@gmail.com
Atentamente
Elizabeth Fernández
Photographer