Otra vez Caracas

El chillido
de una guacamaya. Un olor a café recién
hecho. Una montaña que llora. Un sol que no perdona. Un cielo azul celeste que
se abre paso al corazón.
Buenos días, Caracas.
El zumbido incesante
de una ciudad en pena. Un cuchillo, tres disparos, una sonrisa y el paso rápido
sobre el concreto agrietado.
La juventud
breve y penosa. La alegría entre puertas. La sed y el hambre. Aquel titular del
periódico.
Caracas, de nuevo Caracas.
Llevarse con
el bolso la valentía a cuestas. Las palabras de aliento. Las lágrimas de
desespero. Las ruinas que se derrumban. La ley que muestra los dientes. La
injusticia que ahorca y espera en cada esquina. La esperanza breve y penosa. De
nuevo la sed y el hambre.
El alba que
ignora la agonía. La morgue en plena acera. El comedor detrás del basurero.
Un grito a
medianoche. La vida sofocante y austera. Las ganas de irse mañana. Las ganas de quedarse por siempre.
Tú, Caracas.
El ocaso que
se cierne impaciente sobre los hombros. La ciudad que recibe a las penumbras.
Las luces que titilan. Las hojas verdes que se vuelven amarillas.
Los rostros
que pasan fugaces sin mirar a un lado. Las miradas de desconfianza. La cartera
apretujada al pecho.
La llave en
el cerrojo de la puerta –llegaste, estás a salvo-.
Un beso
robado entre las angustias. Un delirio de salvación entre la algarabía.
Un espejismo
de futuro. Un patriotismo con sabor a pasado.
El avión que
deja su estela en el cielo. Un suspiro
con aliento a nostalgia. Arrastrar el ayer hacia el mañana, dejar el mañana
para después.
La paradoja
de amar el destrozo. Una vida entera entre escombros.
Otro día,
otra noche. Otro disparo. Otra sonrisa.
Otra vez Caracas

Definitivamente, es Caracas, se siente a Caracas en este escrito.
ResponderBorrarLa rutina Caraqueña. Como siempre, lo lograste. Tremendo escrito.
ResponderBorrarGracias una vez mas!