La identidad del lienzo
El arte como forma de protesta
La concepción del arte como un hecho ajeno a la realidad es una de las premisas fundamentales del siglo XXI, especialmente en Venezuela. El arte visto como un objeto de entretenimiento, que se refugia entre las paredes de un estudio y cuyo único objetivo es el de ejercer la función de abstraer al espectador de una realidad tan cruenta que amerita escapatoria. Un arte inerte y carente de expresión: un arte muerto que nos saluda desde su banalidad y al que calificamos de "agradable".Pero, el arte que se enajena ¿es realmente arte? La función del arte desde su matriz dista mucho de ejercer una función meramente decorativa, es más bien un grito expresado fuera de lo convencional, una euforia colectiva que encuentra su escapatoria a través de lo sublime y etéreo.
El pincel cuando es convertido en sable se transforma en un arma que ataca la opresión de la cual se intenta escapar. El arte como protesta cuando se genera desde el seno de una sociedad al borde del colapso es más una necesidad que un lujo.
Romper la concepción del arte visto desde la banalidad es primordial, porque "el arte verdaderamente social debe ser un intersticio que abra brechas por donde los asuntos sociales y políticos pasen a primer nivel, porque el arte, en el siglo XXI, será social o no será" afirma Juan Ramón Barbancho.
Según Cortázar, "la cultura es el ejercicio profundo de la identidad", y es que el arte no es nada menos que un grito que pugna por ser plasmado. La cultura de un pueblo habita entre los trazos de sus pintores, entre los versos de sus poetas.
Siendo así, una sociedad que se encuentra oprimida pero no genera arte, es una sociedad sin alma, una sociedad que no solo carece de representatividad sino que también falla al no ejercer en el combate el arma principal en contra de la tiranía, puesto que un pueblo que conoce y reafirma su identidad es un pueblo en constante sublevación.
El arte es la protesta más contundente porque su poder radica en la capacidad de afectar al colectivo desde su individualidad, de generar un impacto a través de una protesta que es casi silenciosa en su proceder pero apabullante en su alcance mismo.
En Venezuela particularmente, el arte de nuestros días se ha visto confinado a unas cuantas galerías que exhiben pocas piezas carentes de significado, o en todo caso se ha hecho aliado de un régimen que promulga movimientos desde una óptica bastante reducida, y que se limita a expresar de otra manera una retórica vacía y repetitiva. La política no ha encontrado cabida en el arte de protesta simplemente porque el arte no es considerado una necesidad, o en todo caso no encuentra espacios que promulguen una movida cultural que sea capaz de afectar masas desde la sutilidad de una pieza artística.
"El arte es la ciudad y el cuerpo de los ciudadanos desnutridos" fue la frase usada por el Colectivo de Acciones de Arte (CADA) el 17 de octubre de 1979, en una de sus tantas iniciativas de protesta contra la dictadura de Pinochet, titulada "Inversión de escena". La metáfora de sublevación ante la represión cultural de la dictadura fue proyectada mediante el performance donde ocho camiones de la fábrica de leche Soprole recorrieron la ciudad hasta pararse frente al Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, una ruta que conectaba simbólicamente una fábrica productora de leche como una "fábrica de arte", el museo se hallaba cubierto con una tela blanca, para simbolizar que el arte no se encontraba dentro del museo sino fuera de él, en la calle. Este es solo un ejemplo de las tantas protestas culturales latinoamericanas, que perduran como un recordatorio de las dictaduras, y de aquellos que se atrevieron a contrariarlas.
Un arte de protesta generado en el seno de la sociedad venezolana significaría no solo una masificación de la oposición al régimen, sino también un despertar desde la intelectualidad, que daría a nuestra lucha una densidad inusitada. No permitamos que esta sea una crítica compuesta exclusivamente de panfletos y discursos, sino una que ataque a la desidia gubernamental desde la humanidad misma de nuestro país, una que nos represente desde la identidad del corazón tricolor.

Excelente...te felicito.
ResponderBorrarExcelente entrega, muchas gracias por compartirlo.
ResponderBorrarExcelente articulo. Felicitaciones!!
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